Así se vivió desde las cercanías de Parral la 11 edición del Festival Woodstaco

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La versión n°11 del Festival Woodstaco fue, nada más ni nada menos, la que tuvimos la dicha como Revista Patagonia Rock de vivenciar en las cercanías de Parral, Vll región del Maule. El camping el Trapiche fue el epicentro de una verdadera fiesta en la que las expresiones artísticas y el espíritu humano fueron la tónica durante los tres días en que se extendió la iniciativa que, en estricto rigor, comenzara el 2008 en Curicó, luego en Rauco y que se trasladara posteriormente a la mítica Montaña de Teno, donde desde el 2012 y hasta el 2018, se alojaron miles de jóvenes, familias, músicos, técnicos y trabajadores que en su última versión celebraron en conjunto una década significativa para la música no radial y subterránea; de una escena respetable, respetuosa y resistente que pese a toda adversidad vive y no muere gracias a un público objetivo que retroalimenta los ánimos musicales durante el año, tanto en la capital como en regiones. Incluso, a través de la visita de bandas de otros países, como lo fue en esta nueva entrega donde participaron agrupaciones de Argentina, Perú y Brasil.

Un total de 4 escenarios desplegados en las inmediaciones de este camping, recibieron a las más de 100 bandas invitadas que marcaron las jornadas con los estilos más variados que puedan imaginar, pasando por ejemplo por el rock, funk, reggae, metal, el folclor y el punk, entre otros dentro del amplio espectro de la fusión musical actual. 

Sin lugar a duda, había de todo y para todos y todas. Descendiendo por los primeros senderos a nuestra derecha se ubicó el escenario Nexo, donde se presentaron grupos de rock pesado y música experimental como Crisálida, Cholo Visceral (Perú) y Cler Canifrú.

Siguiendo esta orientación, caminando en sentido antihorario y luego de la plaza El Roble (lugar de encuentro, comestibles, bebestibles e innumerable sorpresas ), fue posible vislumbrar las tumbas simbólicas de grandes de la historia del rock. L.A. Spinetta, Kurt Cobain y Janis Joplin yacían guiando el andar de quienes dirigían sus pasos hacia el escenario más alejado del camping: El escenario rock, el más grande en magnitud y donde, con artistas como La Floripondio, Los Peores de Chile y Sol y Lluvia, se ofreció la dosis de intensidad sonora deseada por las y los amantes del género y sus derivados.

Continuando con la travesía musical, una nueva bifurcación apareció en nuestro horizonte. Se trata ahora del sector Playa, a orillas del río Perquilauquén, ubicado en un camino paralelo al escenario Laguna Mental y al que pudimos atravesar mediante un puente. Una vez ahí, todo fue disfrutar de la laguna, ya sea compartiendo en la orilla, jugando en el agua o compartiendo un asado, percibiéndose a ratos y de forma simultánea, el sonido proveniente de los escenarios Enjambre y Nexo, creándose nuevas, únicas e irrepetibles sonoridades a cada momento.

Se cumplen de esta manera las expectativas de quienes recordamos y añoramos con tanto cariño la Montaña de Teno, la que con una belleza, magia y características acústicas particulares, dio paso en esta oportunidad a este nuevo recinto que supo dar vida a la décima primera edición de Woodstaco de la mejor manera posible, ahora más al sur pero con el mismo grato recibimiento que sólo la madre tierra es capaz de ofrecernos con su incondicional amor infinito.

Autor entrada: Gonzalo Manzo

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